miércoles, 18 de enero de 2012

Subida al Alto de la Martina

A las 8:30 quedamos en el punto de salida Este (no en el Otro) un grupillo que, en dos coches (bólido azul: Irene, Miguel, Isa, Fran Frutos, Pedro ; bólido negro: Víctor, Raúl, Jose y Antonio) se dirige raudo y veloz a Jijona,
con el pequeño inconveniente
de llevar todo el camino
el sol de frente...

Un par de horas después iniciamos el paseo desde las afueras de Jijona, donde vemos parte de su fauna autóctona: El Lobo ("¡qué gran turrón!"), los perros guardianes de parcelas y los simpáticos y pacientes burritos jijonenses. El día se presenta soleado aunque ventoso y, ante las capas de ropa que nos recubren, alguien recuerda el consejo de un rajoterapista de los que no se vienen a la excursión, "¡Abrigaos!".

Una vez abandonadas las afueras de la ciudad del turrón, nos percatamos de que ni llevamos mapa ni el GPS tiene memoria disponible para grabar la ruta, pero alea jacta est!, nos sobreponemos a la adversidad y, entre las indicaciones del GPS, lo bien señalizadas que están las rutas en Alicante (aunque todos los letreros en todas las direcciones dirán CV-112) y los recuerdos del macho alfa de la expedición (Víctor, se entiende) realizamos la ruta sin perdernos. Casi.

La ruta propiamente campestre la iniciamos en un merendero, en el que reservamos para las 14:30 su única mesa disponible a tres amables gladiadores que nos salen al encuentro. Aquí es donde la ruta empieza a adquirir el seudónimo Lou Reed Route, mientras alguien (Mmm... Mejor no decir quién) bebe de una fuente Marcada coMo no apta para el consuMo huMano, los deMás cantaMos "Take a walk on the wild side".

A continuación pasamos por el cauce seco de un río para iniciar enseguida la ascensión, durante la cual Irene nos instruye mostrándonos enebros, unas leguminosas de cuyo nombre no logro acordarme y otras variedades de matas que no reproduzco por no abrumar con mi memoria enciclopédica. Queda claro que puella amat rosam.

A eso de las 13:00, tras un trecho de empinado monteatravesismo, llegamos a la cabaña forestal que marca el final de la ascensión, donde tomamos un almuerzo con té incluido. Isa nos informa del importe de las multas por hacer botelleo y por orinar en la calle y Antonio nos cuenta una curiosa anécdota en la que se demuestra que un cuerpo de seguridad del Estado que te mire con mal ojo puede considerar que una muleta es un arma de aporreamiento masivo. Y los demás seguimos cantando "tu turu turu tu tururu turu turu..."

Un guarda forestal nos indica el camino de bajada, advirtiéndonos de que hay cazadores de montería en el primer kilómetro, que vayamos con cuidado y no nos salgamos del sendero. Así que, durante ese primer kilómetro, volvemos a cantar el "tu turu turu tu tururu turu turu..." alternándolo con ruidos de animales exóticos (urogallos, elefantes, marsupilamis, etcétera) para que los cazadores, de los que no dejamos de oír sus tiros de postas, no nos confundan con perdices ni codornices.

Una vez pasado el miedito de los cazadores, nos espera un último susto, en una estrecha senda que nos obliga a ir de uno en uno, a la altura del "árbol maldito" aparecen escopetados (quiero decir muy rápidos) un grupo de ciclistas haciendo trial, que frenan a tiempo y no nos llevan por delante (lo que sería muy triste, porque en esta excursión Antonio no se ha caído, sería una pena que sus progresos en el mundo del equilibrio no se vieran reforzados por una experiencia positiva). Nos explican que llaman a un árbol "el árbol maldito" porque uno de ellos tropezó en una rama que sobresale y la combinación de las leyes de acción-reacción y de la gravitación universal se aliaron para conseguir que percutiera en el suelo, afortunadamente sin mayores consecuencias (bueno, el hecho de que siga pasando por el mismo sitio me hace sospechar que alguna afección en el cerebro sí tuvo, pero dejémoslo correr. Mejor dicho, dejémoslo pedalear).

Y cuando por fin creíamos que llegábamos tranquilamente al lugar de la comida, Irene, Isa y Pedro se despistan y en un desvío recorren una ruta paralela por la parte superior del cauce seco previamente citado. Justo cuando las aviesas intenciones de Pedro de organizar un trío Pascu-style estaban a punto de cumplirse, divisaron a Fran Frutos en el lecho (del río) y el macho beta tuvo que disimular, hacer como que se había despistado y guiar al grupito de rezagados por la ruta correcta.

Algo extraño pasó con nuestra reserva, quizás los gladiadores no entendieron nuestro latín-panocho o simplemente que hay mucho avispado. El caso es que al llegar a la mesa, estaba ocupada y tuvimos que sentarnos en un banco lateral entre avispas.

Y poco más, de vuelta a los coches nos perdimos un poquitín nada más y antes de volver a Murcia le hicimos unas fotos a un belén tamaño natural que tienen en Jijona, logrando por los pelos contener a alguieM que quería saltar la vallaM y hacerse una fotoM con los tres Reyes Magos.

Alto de la Martina - Jijona. Fotos de Isa (Público)

Al ver el belén, a Raúl le da nostalgia de su Belencica y retornamos al hogar, no sin antes tomarnos un café en "Oro negro", la única cafetería que encontramos abierta, en la que los conductores optan por un manchado y una cerveza sin alcohol, para que se note que no todo hoy es ir por el lado salvaje de la vida ( "tu turu turu tu tururu turu turu..."). Una vez más.
con el pequeño inconveniente
de llevar todo el camino
el sol de frente...

Debido a "problemas informáticos" no dispusimos de GPS ni por supuesto, de los datos que éste nos proporciona por lo que os remitimos al enlace de wikiloc de donde hemos obtenido la excursión. http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=221353
y al GPS tradicional mostrado en la fotografía

3 comentarios:

Irene dijo...

Instructiva y minuciosa tu rajo-cronica.
Para interés del caminante, el nombre de la plantita en flor rosa tan mona que nos acompañó en el camino, y que aparece retratada en la foto superior, es el de BREZO:http://www.alicanteforestal.es/erica-multiflora-el-brezo/

Sir Peter dijo...

¡Eso, brezo! No sé de dónde me he sacado lo del enebro, los años, que no perdonan... A partir de ahora voy a tener que pasar por tu filtro botánico mis rajo-crónicas.

Isabel López dijo...

Acta est fabula, plaudite!

Por cierto, Pedro, "rosas", en plural, mejor ;)